Encabezado Boletin
ISSN 2525-040X   

Número 22, DICIEMBRE de 2017

"COBERTURA UNIVERSAL DE SALUD EN LA ARGENTINA:
ACTUALIDAD, EXPECTATIVAS Y DESAFÍOS"

Entrevista con el Dr. Roberto Chuit, Académico de Número de la Academia Nacional de Geografía, experto internacional, ex funcionario nacional y provincial en Salud Pública

ChuitPor José Luis Tesoro

Descriptores: <Argentina> <Acceso a la salud> <Política de salud> <Planificación de la salud> <Cobertura Universal de Salud&> <Estrategia del desarrollo> <Administración de la salud> <Atención primaria de la salud> <Condiciones de salud> <Gastos de salud> <Financiamiento de la salud> <Estadísticas de salud> <Indicadores de salud> <Salud de la comunidad> <Salud pública> <Sistema de salud> <Servicios de salud> <Factores culturales> <Empadronamiento> <Registro de datos> <Método integrado>

1.- ¿Cuál es su percepción acerca del propósito de la Cobertura Universal de la Salud (CUS) en la Argentina?

Procuraré dar mi respuesta advirtiendo que soy alguien que cree en las utopías. Si bien aprecio que la situación de nuestro Sector Salud puede cambiar favorablemente, también percibo que si no sabemos de dónde venimos es difícil que podamos ver hacia dónde vamos.

Cuando hablamos de Cobertura Universal de Salud pretendemos decir que las circunstancias en que las personas crecen, viven, trabajan y envejecen, influyen -en gran medida- en la manera en que esas personas envejecen y mueren. El conflicto de salud / enfermedad nos afecta a todos, pero de distinta manera y en distintos momentos de nuestras vidas. En general y de manera amplia podemos decir que “una persona sana es aquella que no ha sido suficientemente estudiada”.

La historia de la Salud Pública y las Obras Sociales se origina prácticamente en los albores de la organización de nuestra patria, y esto se observa con las primeras sociedades de beneficencia que construyeron hospitales para poder asistir a los ciudadanos, más allá de los soldados que participaban en los diferentes conflictos bélicos. A mediado del 1800 las sociedades de inmigrantes inician la construcción de sus hospitales y es así que en 1844 se funda el Hospital Británico i, en 1848 - 1853 el de la Sociedad Filantrópica Francesa ii; en 1853 el de la Asociación Unione e Benevolenza (comunidad Italiana) iii. La Sociedad Tipográfica Bonaerense (1857), con la figura de “socorros mutuos” fue la primer obra social que se inscribió y definió entre sus objetivos “… prestar socorros a los miembros que se enfermaren o imposibilitaren para trabajar; proteger a los miembros que necesitaren auxilio por algún motivo justo; socorrer a la familia del socio que falleciere si ésta lo solicitare”…

Podemos afirmar que la “fragmentación” de nuestro sistema de salud no es sólo un problema actual, sino que nace con la organización de la patria.

En la evolución del pensamiento y conocimiento de la Salud Pública, todos sabemos lo que se propone en el Modelo de Prevención de Leavell y Clark iv(prevención primaria, secundaria y terciaria) en la década de 1950. Este concepto permite ampliar el ámbito concebido hasta ese momento del binomio salud / enfermedad, que se basaba en sólo atender la enfermedad.

Posteriormente se trabaja sobre modelos de niveles de complejidad en la atención de la salud, y el gran cambio se produce con la conferencia de Alma Ata en 1978 v, con lo que se plantea la estrategia de Atención Primaria de la Salud. Han existido discusiones acerca de este concepto, donde se ha planteado en la década de 1980, que la estrategia de atención primaria era una “medicina para los pobres”.

Seguimos evolucionando (o escalando) en el pensamiento y como no se lograba el objetivo de lograr una salud universal con la Atención Primaria de la Salud, planteamos Salud para Todos en el 2000 (implícito en la declaración de Alma Ata), como no sirvió trabajamos los Sistemas Locales de Salud; y así llegamos a la actualidad con el movimiento de Cobertura Universal de la Salud. A través de esta secuencia de movimientos en escalada, podemos apreciar que todos ellos forman parte de una misma idea: “lograr un mejor estado de salud para todos los habitantes sin exclusiones”.

Cabe señalar que, en nuestra pretensión de evolucionar con esa escalada del pensamiento, hemos transitado diversos caminos –entre marchas y contramarchas- cometiendo los mismos errores e incurriendo en los mismos conflictos que teníamos desde el inicio.

Cuando decimos que nuestro sistema de salud está “fragmentado”, en general se asocia a lo que ocurre en el sector público y sector privado. Debemos asumir que el sector público -nacional, provincial, municipal y comunal- está dividido y descoordinado, con dificultades de acceso y financiamiento. El sector privado -representado por las obras sociales, prepagas e instituciones privadas- funciona de manera similar, a lo que se suma una crisis en su funcionamiento que impacta en la oferta prestacional.

La reseña delineada acerca de la problemática de la “fragmentación” responde a un punto de vista institucional / organizacional. Pero como si fuera poco, por la falta de respuestas adecuadas por parte del sistema de salud, se pretende cubrir a las personas y garantizar acceso desde lo legislativo, por lo que existen leyes particulares por enfermedad o afección. A modo de ejemplo se pueden mencionar la ley de la diabetes (N° 23.753 y 26.914), ley de control y prevención de las enfermedades cardiovasculares (N° 25.501), ley de enfermedades poco frecuentes (N° 26.689), ley de la celiaquía (Nº 26.588) entre muchas otras. Es decir, reafirmando nuestro concepto, como carecemos de una atención integral e integrada de las personas, las atendemos por la inmunización, por la diabetes, por la tuberculosis, por la celiaquía, por el Chagas, etc. No tenemos instancias que contemplen a la persona como un ser vivo integral, biológico y social.

2.- ¿Podría enunciar algunos de los factores que, en la Argentina, dificultan la llegada de las prestaciones de salud a todas las personas?

En el estado actual de la organización sanitaria hay dificultad para llegar a todas las personas independientemente de la fuente de financiamiento, ya sea por insuficiencia de conocimiento y reconocimiento del recurso humano, por la infraestructura de los centros de salud y/o por la tecnología disponible. Un centro de salud en la actualidad no puede ni debe ser igual a aquel existente en la década de 1970. En ese tiempo un centro de salud podía no tener médico y ser atendido por enfermeras (empíricas) o agentes sanitarios; hoy se requieren elementos de diagnóstico que estén accesibles oportunamente para todos.

En la realidad actual el paciente va a un centro de salud, le solicitan laboratorio, electrocardiograma u otros estudios complementarios, como no se dispone de capacidad diagnóstica local se le está obligando a circular por diferentes instituciones, distantes de su domicilio, para cumplir con lo indicado.

Las personas y/o pacientes no son libres pensadores ni caprichosas, no van a los hospitales a la madrugada a sacar un turno por predilección, sino porque no hay otro lugar donde puedan resolver su problema.

Como si todo lo expresado no fuera suficiente, nuestros profesionales están dedicados fundamentalmente a atender patologías, no están formados en la prevención. Como resultado, hoy tenemos oportunidades perdidas en la prevención y/o atención de la patología que portan nuestros conciudadanos en su largo recorrido de la salud a la enfermedad. Las personas acceden a los centros de salud de atención especializada sin haber sido derivados, llegan a hospitales de alta complejidad sin haber pasado por esquemas de filtros o controles adecuados cercanos a sus domicilios. Todo esto produce demandas indiscriminadas con saturación de los servicios y en especial de las guardias hospitalarias.

Al no contar con un sistema de información sanitaria, se carece de información actualizada del estado de salud de las personas. Si bien se habla desde hace tiempo de la historia clínica del paciente, y hasta de la historia clínica electrónica, la mayor parte de los pacientes que llegan al sistema sanitario (público y/o privado) vienen como “de primera vez”. Vienen por la consulta de su patología, por la medicación u otras situaciones, se los anota en una planilla y se van. Vienen otra vez y les volvemos a preguntar, y dicen: “A mí me diagnosticaron hipertensión o diabetes”. En general carecemos de registros de la situación sanitaria de las personas por lo cual son siempre “de primera vez”.

Por otra parte, el conocimiento está cada vez más concentrado en centros urbanos y particularmente en grandes centros urbanos. Podemos tomar la especialidad médica que se nos ocurra y vamos a tener grandes deficiencias y contrastes. Por ejemplo, podemos tener 60 dermatólogos en el barrio porteño de Palermo, mientras que hay sólo uno en toda la provincia de La Rioja, que viaja cada 15 días desde la provincia de Córdoba, mientras que la provincia de Chaco tiene 3 dermatólogos concentrados en la ciudad de Resistencia. Este tipo de fenómenos se manifiestan en cualquier especialidad que tomemos vi.

Esto significa que nuestro sistema no sólo está fragmentado y desorganizado, sino que tampoco ha habido una organización que pudiera trabajar sobre los distintos aspectos que hacen a la salud y a la salud pública.

En relación a las causas de muerte, hacia el año 2014 la Argentina presentaba el 35% por causas cardiovasculares, el 21% por cáncer, el 7% por enfermedades respiratorios crónicas, 3% por diabetes, etcétera. Podemos hablar del entorno de lo que son las prevalencias o las muertes de las personas vii.

Pero cuando consideramos la esperanza de vida –en la Argentina es 76 años promedio, 79 en mujeres y 73 en hombres- advertimos que ocupamos la posición 58 en el ranking mundial de esperanza de vida. Es evidente que hay algo que no estamos haciendo bien, porque –sin perjuicio de las grandes inversiones que hacemos en el sistema- no estamos teniendo la salud que deberíamos tener.

Por ejemplo, tenemos un 25% - 35% de prevalencia de hipertensión arterial, pero fundamentalmente tenemos que el 22% de la población tiene una percepción negativa de lo que es su situación de salud, 55% es sedentario, 30% son obesos, etc. Todo esto significa, de alguna manera, que vamos circulando por nuestras vidas prácticamente sin ayuda, sin tutelaje institucional viii.

Pero también cabe señalar que ningún país, con independencia de su riqueza, ha sido capaz de garantizar a todas las personas el acceso inmediato a todas las tecnologías o intervenciones que puedan mejorar la salud o prolongar su vida. En todos los países se discute qué es lo que se da o qué es lo que se deja de dar, independientemente de lo que inviertan por habitante por año en materia de salud.

Otro problema grave que tenemos es que, en todo el sistema, por los bonos contribución en los hospitales públicos, el coseguro en las obras sociales / medicina prepaga y demás organizaciones de salud, se obliga a los habitantes a realizar algún pago -de manera formal, informal / encubierta- que impide que las personas menos pudientes tengan un acceso oportuno a su atención.

Más grave aún es que tenemos un uso ineficiente e inequitativo de los recursos. Se malgasta entre el 20% y el 40% del dinero disponible, y no solo intervienen ineficiencias y desatinos en la atención (como la internación de quienes no deberían estarlo, pacientes que se agravan estando a nuestro cuidado, medicación inadecuada, estudios innecesarios), sino que también pesan significativamente los costos elevados sin justificar (¿corrupción?), entre muchos otros factores.

También tenemos el grave problema de que nuevos medicamentos y nuevas tecnologías terapéuticas surgen y se desarrollan mucho más rápido que los recursos financieros para solventarlos.

Entonces, cuando hablamos de cobertura tenemos que hablar de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento, seguimiento y rehabilitación.

Cuando hablamos de Cobertura Universal de Salud en la Argentina, debe señalarse que todos tenemos –constitucionalmente- el derecho a la salud, ya sea explícito en el preámbulo de nuestra Constitución, en los artículos 41 / 42, en el 75, en el inciso 22. Desde 1994 en la Reforma de la Constitución se incorporan pactos, tratados y convenciones internacionales en los que se establecen puntos específicos que deben ser prestados a nuestros ciudadanos, indicando obligaciones precisas para el Estado. El Estado Nacional tiene la “obligación de fijar parámetros y límites que no invadan ni pasen por encima de lo que son las estructuras provinciales”. Ello significa que la Nación tiene una responsabilidad de establecer las bases prestacionales que deberían ser brindadas a todos los ciudadanos de la Nación Argentina ix, parcialmente indicados en el PMO.

Entonces, nos preguntamos: ¿Cómo se tiene que financiar el sistema sanitario para proporcionar una cobertura universal? ¿Cómo se puede proteger a las personas de las consecuencias financieras de la enfermedad y de la imposibilidad de pagar los servicios sanitarios que requieren? ¿Cómo se puede fomentar el uso óptimo de los recursos disponibles?

Nuestra atención de la salud responde actualmente a un modelo donde el paciente “aparece” (sin haber sido citado) porque él requiere atención; se lo trata, es dado de alta, “desaparece” y después “reaparece” con otro problema de salud. Tanto en el nivel nacional como en el provincial y el municipal, el Estado no ejerce acciones de tutela ni de ayuda hacia el habitante para mantener el control de su salud.

Para plantear un esquema general, nosotros funcionamos de la siguiente forma: hay un “stock” (somos 44 millones de habitantes) y hay un “flujo” dado por los habitantes que concurren para su atención de salud. El sistema trabaja exclusivamente con el “flujo”, y ahí está la ganancia o el ahorro. Si tuviéramos que intervenir sobre el “stock” (la totalidad de la población), nuestra inversión en salud sería más efectiva, pero debería disponerse de un nuevo modelo de gestión asociado a recursos adecuados. Ello es así para el Estado nacional, provincial, municipal, obras sociales o para cualquiera de las setecientas organizaciones de medicina prepaga que existen en el país.

3.- ¿Hacia qué tipo de modelo de atención de la salud deberíamos avanzar?

Nosotros deberíamos ir hacia un modelo futuro en donde el paciente es identificado e informado adecuadamente acerca de lo que debe hacer. No es que le atribuyamos a la persona la responsabilidad por su problema de salud como es hoy: “debe existir una asociación” entre el sistema de salud y la población, donde llevamos adelante un cambio de los procesos de la atención de la salud.

El paciente recibe apoyo continuo del sistema, es un socio sanitario. Es tratado y conoce de manera adecuada su estado de salud y es dado de alta con un plan preventivo de intervención. Continúa permanentemente en la “pantalla del radar”, se lo alerta acerca de los turnos que tiene asignados y si no viene a la consulta programada el sistema gestiona un nuevo turno. El paciente es tele-monitorizado utilizando las nuevas tecnologías, para colaborar en la mejora de su calidad de vida.

La cobertura universal no es un concepto que sirva para todo. Pero tampoco la cobertura para todo el mundo significa que sea una cobertura para todo, sino que nos tenemos que poner de acuerdo sobre cuáles son los procesos que debemos cubrir y en qué debemos trabajar.

La cobertura universal tiene como objetivo, en una primera etapa, que todas aquellas personas que -por carecer de una cobertura formal- dependen exclusivamente del sistema público para la atención de su salud, tengan acceso a servicios integrales, adecuados, oportunos, de calidad, cercanos a su domicilio y que no tengan necesidad de pasar por dificultades financieras para pagarlos.

Todos los que defendemos el sistema público nos llenamos la boca diciendo que el sistema de salud tiene que dar equidad (oportunidad e integralidad), y en realidad, el sistema público es el que produce la inequidad. Entonces, como el subsector público de salud es ineficiente, los otros subsectores (obras sociales, prepago, privado) hacen como que no les interesa, no modifican su accionar, por lo cual, todos estamos huérfanos y vamos por la vida requiriendo atención según nuestras necesidades y/o percepciones.

Como figura ilustrativa de la inequidad actual del sistema, daremos un ejemplo elemental. Cualquiera que tenga una obra social, medicina prepaga, etcétera, se enferma en su casa y puede que le manden un médico a domicilio y, si además necesita una derivación, puede ser que le manden una ambulancia para el traslado. El que depende del sector público no tiene nada de eso, tiene que conseguir un vecino que lo traslade en su camioneta, si tiene que ir acostado, o un taxista dispuesto a buscarlo y llevarlo.

¿Cuál es una estrategia para avanzar en curso? La estrategia sería trabajar en el fortalecimiento de los seguros públicos provinciales, por medio de financiamientos complementarios por resultados, pero no resultados en términos de cuántas personas se atendieron, sino de resultados en cuanto a la mejora en la calidad de la atención de la patología atendida. No aceptar que es un “buen resultado” que una mujer embarazada tenga sus controles, su ecografía, su laboratorio general y de enfermedades infecciosas en el proceso del embarazo que, al momento de la internación todo esté listo, que se le hayan indicado todos los tratamientos, tanto a ella como a su niño.

Se deben establecer los costeos presupuestarios de lo que sería la canasta prestacional actual del sector público, porque en realidad el sector público presta todo y no presta nada, y no sabe cuánto es lo que gasta en los procesos de atención de la salud.

Cuando uno habla de la canasta prestacional siempre hay quienes objetan que una “canasta” limita derechos. En el caso del sistema público, más que limitar derechos, una canasta implica garantizar derechos, porque el sistema público no está ofreciendo todo lo que debería ofrecer al ciudadano. Demos un caso: en el país nacen 700 mil chicos por año. Cuando se examina la cobertura de vacunas, se tiene un “buen resultado”, con un 90%, 95% o más. Pero ello significa que hay un 10% - 5%, que son 70 mil - 35 mil chicos, que no reciben nada. Por lo cual este concepto debe comenzar a cambiar y debemos comenzar a intervenir en el cuidado de nuestra población, es decir devolver la identidad para que cada uno reciba todos los beneficios que le corresponden en la atención de su salud.

Deberíamos cambiar acciones puntuales por patología o programa hacia líneas de cuidado. En vez de trabajar sobre pago por prestación, deberíamos comenzar a desarrollar el concepto de líneas de cuidado, procesos de atención: una persona diabética debería tener sus controles de glucosa, su medicación, controladas co-morbilidades, etc.

Debemos establecer una priorización explícita de las líneas de cuidado, de los servicios, y para ello el sistema debería reorganizarse en el concepto general para llegar a lo que son los procesos de la cobertura universal.

4.-.¿Qué se está haciendo con el modelo de atención de la salud para llegar a la Cobertura Universal de Salud?

Existen aproximadamente 15 millones de personas que no tendrían cobertura formal de una obra social, personas que son anónimas pero que es posible identificarlas, es decir devolverles su identidad sanitaria. Una obra social o prepaga conoce cuál es su stock, es decir, sabe cuál es la totalidad de sus afiliados, sabe dónde viven, donde están y cuánto paga cada uno.

Si los sistemas públicos no tienen nominalizados ni individualizados a los individuos que deben atender; mal pueden llegar a todos si no saben a quiénes deben llegar. El sector público funciona con indicadores genéricos y pocas veces subregionales o locales: “la cobertura de vacunación es del 95%”; “el. 40% de las mujeres gestantes llegan a su parto sin los controles adecuados del embarazo”. Las preguntas son: ¿Fueron vacunados quienes debían serlo? ¿Quiénes de ellos no fueron vacunados? ¿Están identificadas las mujeres que deben someterse a los controles antes del parto? ¿Están identificadas cuáles de esas mujeres no se someten a los controles establecidos? ¿Están identificadas las gestantes que pueden trasmitirles a sus hijos Chagas, sífilis, hepatitis B, HIV, etc.?

Como oferta de infraestructura el sistema sanitario argentino tiene aproximadamente 30.000 efectores (públicos y privados) de los cuales 9.800 son centros de salud de primer nivel. En el sistema sanitario hay 800.000 mil profesionales o agentes del equipo de salud que están matriculados o que se encuentran registrados, lo que permite que con un manejo adecuado puedan geo-referenciarse cúmulos de personas, instituciones y profesionales para que la población pueda acceder -para su atención- a un prestador cercano a su domicilio

Es decir que, si la población es nominalizada por unidad financiadora, y fundamentalmente en el sector público, se hace posible asignar las personas a las diferentes instituciones para el cuidado de su salud. Este sistema va a impactar sobre los demás subsectores en los procesos de atención. Es decir que el subsector público debería extender su acción hacia áreas programáticas con población identificada, a cargo de los equipos de Atención Primaria de la Salud, es decir, Población Nominalizada, independientemente de si esa población tiene o no cobertura de obra social. Deberían establecerse paquetes de servicios explicitados y priorizados; redes de prestadores y accesos garantizados; financiamiento por resultados e incentivos al sistema; monitoreo de indicadores de cobertura, protección financiera y resultados sanitarios.

Establecido este módulo, uno puede comenzar a trabajar en un sistema federal de información, en el cual cada provincia desarrolla sus propios sistemas y sus propias organizaciones, con normativas y conceptos coordinados e integrados nacionalmente.

La idea actual es que la CUS integre a todos los sistemas mediante estándares de interoperabilidad en salud. ¿Qué es lo que sucede hoy? Por ejemplo, Misiones tiene una historia clínica única para toda la provincia, pero para armar los reportes al Ministerio de Salud para inmunizaciones, para maternidad e infancia, tiene que extraer sus registros y volverlos a cargar para que esa información le llegue al programa Nacional.

La CUS impulsa el desarrollo provincial mediante especificación de estándares y apoyos a proyectos informáticos en las jurisdicciones ¿Por qué? Porque por más que dispongamos de guías de atención o guías de tratamiento, poco podremos cambiar la situación si no sabemos a quiénes debemos atender. Es decir, es fundamental cambiar de trabajar con el “flujo” de quienes vienen a atenderse a trabajar con el “stock” de toda la población.

La interoperabilidad en salud requiere la identificación de todas las personas, empadronamiento federado, estandarización de diagnósticos y diccionarios comunes; donde cada persona registrada sea inequívoca, que se permita la generación de documentos clínicos, y que estos documentos clínicos permitan generar reportes estandarizados a nivel nacional, provincial y local. Cada provincia debe tener su base de almacenamiento, su proceso de información, donde están todos los sistemas de la organización, puesto que en el proceso del federalismo las provincias tienen potestad, atributos y condiciones que deben ser cumplimentadas, además de las condiciones de seguridad en cuanto a la identidad y datos sensibles de las personas.

Entonces, la CUS funciona como un concepto de lo que denominamos “vasos comunicantes” entre todos los subsectores en los que operan los procesos de intercomunicación e intercambio de información, donde el Estado, a partir de cambiar las reglas de funcionamiento, comenzaría a influir en los procesos de atención de las personas.

Actualmente el sistema funciona con una concepción de verticalidad donde cada parte, cada programa, cada intervención, se visualizan de manera independiente. Lo que se busca con la CUS es que el sistema funcione con una concepción horizontal integrando todas las intervenciones a nivel de un solo objeto: la persona. Nosotros tenemos responsabilidad sobre la persona, no sobre la existencia del programa. El programa existe sólo porque hay personas que lo necesitan.

Hasta ahora se tiene identificado un padrón de más de 15 millones de personas que no tendrían otra cobertura que la estatal. En los últimos años el Estado (nacional, provincial, municipal) presta servicios de salud a prácticamente el 60% de la población del país, entre quienes no tienen cobertura y quienes -teniendo cobertura- igualmente concurren al sistema público. Debido a esta diferencia entre los que no tienen coberturas formales de salud y aquellos que si la tienen se producen los “subsidios cruzados” de los que todos hablamos.

Si el Estado ya está dando la atención -mala, regular o buena- al 60% de la población, un cambio en sus estándares y mecanismos de funcionamiento seguramente va a impactar sobre la totalidad de la población.

Por ejemplo, si el Estado comienza a establecer el proceso de tutelaje en la mujer embarazada que tenía que venir a un control y no vino, y produce una alerta por la cual el sistema le comunicará: “Señora, tiene que concurrir”. Las demás señoras en similar situación van a decir: “A ella la llaman y a mí no me llaman, a ella le mandan el resultado por tal cosa y a mí no …”, comenzándose a producir una acción positiva hacia la totalidad de las personas.

Este es el cambio fundamental para decir quién es quién, dónde están y cómo están y qué es lo que sucede; es decir poder responder al “Quién soy, Qué tengo, Qué necesito, Qué me dieron”.

Para responder a esto, más allá de la Historia Clínica institucionalizada, es posible confeccionar la ficha del ciudadano. Nosotros venimos colaborando con el Ministerio de Salud, cargando toda esta información en bases únicas. ¿Qué significa? Toda la información que tenía el programa Sumar, el programa Remediar, el programa Redes, inmunizaciones, tuberculosis, etcétera, se está reuniendo en un padrón único de procesos de atención, lo que permitirá constituir la ficha sanitaria, no teniendo acceso a los datos sensibles de las personas, sólo a partir de la base que son entregadas codificadas.

Hoy por hoy se está trabajando en un proyecto piloto en Guaymallén, Provincia de Mendoza, interviniendo en el sistema de información, colaborando en la geo-referencia de los pacientes asociados a los centros de salud, reforzando la referencia y contra-referencia, derivación, historia clínica única y producción de reportes informatizados. Como resultado de este trabajo se puede entrar a la ficha del ciudadano (con autorización) donde se han unificado los datos de atención que se pueda tener; por ejemplo, esta persona tiene datos del programa Redes, de Sumar, de inmunizaciones, ficha provincial, etc.

Esto es sólo una base informativa para cambiar el mecanismo de funcionamiento de un sistema que, en realidad, no se está preguntando quién y cómo paga en este momento, sino permitir que todos los ciudadanos tengan acceso oportuno, adecuado y equitativo.

Y a partir de todo lo dicho allí y para terminar quiero decir que es una locura seguir haciendo siempre lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes x.

Datos biográficos del DR Roberto Chuit

Es Académico de Número de la Academia Nacional de Geografía. Doctor en Salud Pública / Epidemiología (Universidad de Yale, EEUU); Doctor en Medicina y Cirugía (UNC); Diplomado en Salud Pública (UNC); Profesor de Medicina Preventiva y Social área Epidemiologia (UNC); Médico - Cirujano (UNC). Secretario Técnico, Instituto de Investigaciones Epidemiológicas, Academia Nacional de Medicina. Se ha desempeñado como Profesional Médico (Hospital Nacional de Clínicas - UNC), médico rural en el Norte del país, Secretario Técnico del Laboratorio de Diagnóstico y Tratamiento de Chagas, (área de epidemiología del Servicio Nacional de Chagas), Director Prov. de Epidemiología (Córdoba), Director de Epidemiología Nacional, (Min Sal Nación, por concurso abierto), Asesor con rango de Secretario de Estado, Secretario de Salud y Ministro de Salud de la Provincia de Córdoba, Jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Asesor del Ministro de Salud del Ministerio de Salud de la Nación y Asesor Regional de Enfermedades Emergentes y re-emergentes de la OPS / OMS. Ha cumplido funciones de asesor o contratado en OPS/OMS (en Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Estados Unidos, México, Canadá, Ecuador y Argentina), Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo. Autor, coautor en más de 100 artículos científicos en revistas con revisión por pares especialistas (enfermedades transmisibles, enfermedades crónicas, epidemiología, salud pública). Autor o coautor de 9 libros. Participante en más de 20 investigaciones originales que abarcaron epidemiologia de las enfermedades infecciosas / crónicas, recursos humanos, organización de sistemas de salud y diagnóstico de enfermedades infecciosas / crónicos con financiamiento de instituciones nacionales e internacionales. Recibió más de 20 becas, premios y distinciones por parte de diferentes instituciones de sociedades científicas o académicas, incluidas la Organización Mundial de la Salud, Universidad de Yale, Colegio Médico de Wisconsin, la Asociación Cristiana de Dirigentes Empresariales.


http://hospitalbritanico.org.ar/web/es/institucional/nuestra-historia

ii Cejas, Claudia. Historia del Hospital Francés de Buenos Aires. Rev. argent. radiol. [online]. 2011, vol.75, n.4 [citado 2017-09-04], pp. 345-351 . <http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1852-99922011000400014&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1852-9992.

iii http://www.hospitalitaliano.org.ar/ Web oficial del Hospital Italiano

iv Leavell, H. R.; Clark, E. G.; et al. Preventive Medicine for the Doctor in his Community. An Epidemiologic Approach. 1958. 689 pp.

http://www.euro.who.int/en/publications/policy-documents/declaration-of-alma-ata,-1978

vi Chuit, Roberto; Andrade, Jorge H; O'Donnell, Carolina. Perfil epidemiológico del médico especialista en dermatología en la República Argentina. Bol. A. N. de Medicina; 86(2):191-201. 2008. ISSN 0374-647 X

vii Agrupamiento de causas de mortalidad por provincia de residencia, edad y sexo. Argentina – Año 2014 Ministerio de Salud de la Nación Secretaría de Políticas, Regulación e Institutos Dirección de Estadísticas e Información de Salud ISSN: 0301‐4630 Boletín Número 153 Buenos Aires, junio de 2016

viii Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades No Transmisibles. Primera Edición. Buenos Aires. Ministerio de Salud de la Nación, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, 2015. http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000000544cnt -2015_09_04_encuesta_nacional_factores_riesgo.pdf

ix Constitución Nación Argentina. http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/804/norma.htm

x Frase atribuida a Albert Einstein, pero no confirmada

Volver al Boletín Nº 22

 Imprimir  Email

Offers and bonuses by SkyBet at BettingY com

Nota del Editor: El editor no se responsabiliza por los conceptos u opiniones vertidos en las entrevistas, artículos y documentos reseñados en este Boletín, los cuales son de exclusiva responsabilidad de los respectivos entrevistados, autores o colaboradores.

    

Staff Boletín DPT 

          

Director:
Sr. Guillermo Gómez Galizia.
Coordinador Editorial:
Lic. José Luis Tesoro
Asesor:
Dr. Carmelo Polino

ISSN 2525-040X

         Logo DPT PNG2

Nuestras Carreras

logo-png-chicoConozca todo sobre las diplomaturas y postgrados de DPT.

Redes Sociales

Icono Facebook Grande       Icono Twitter Grande 

Seguinos en las distintas Redes Sociales

Quiénes Somos

logo-ico-chicoLa Fundación, sus fundamentos y valores.