Encabezado Boletin
ISSN 2525-040X   

Número 24, Abril de 2018

"Producción Pública de Medicamentos en la Argentina: Propósitos, posibilidades y desafíos"

Entrevista con el Dr. José María Paganini, Académico Correspondiente Nacional – Academia Nacional de Medicina Bs.As., Presidente del CENAS. Centro para la Acreditación en Salud. Director del Centro INUS – Facultad de Ciencias Médicas – UNLP, Argentina

paganiniPor José Luis Tesoro

Descriptores: <Argentina> <Política de salud> <Planificación de la salud> <Cobertura Universal de Salud&> <Estrategia del desarrollo> <Sistema de salud> <Administración de la salud> <Administración de recursos> <Asignación de recursos> <Estado> <Servicios de salud> <Atención médica> <Atención primaria de la salud> <Condiciones de salud> <Acceso a la salud> <Gobernabilidad> <Calidad> <Normas de calidad> <Control de calidad> <Eficiencia> <Gastos de salud> <Financiamiento de la salud> <Derechos humanos> <Equidad social>

1.- ¿Podría proporcionarnos una apreciación inicial acerca de Cobertura Universal de Salud (CUS) creada por el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 908/2016?

En una síntesis conceptual, se trata de un modelo de atención integral a una población asignada a un conjunto de establecimientos de salud o a una red de servicios de salud.

El concepto tiene una relación estrecha con lo definido en la estrategia de sistemas locales de salud en la década de 1980 y en la publicación “Salud para Todos: Todos para la Salud” (www.cenas.org.ar)

Para que la cobertura sea universal, el modelo debe alcanzar -con las adaptaciones necesarias- a todo el país. Y ese es el gran desafío.

2.- ¿Podría proporcionarnos un encuadre conceptual del sector salud?

Desde el enfoque sistémico definimos al sector salud como un conjunto de conocimientos destinados a la promoción de la salud, prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades, en el ámbito individual y colectivo, que una sociedad posee en un momento histórico. Incluye también un conjunto de recursos (humanos, tecnológicos, organizacionales, normativos y financieros) y de procesos destinados a la producción de nuevos conocimientos, así como a la transmisión y aplicación de esos conocimientos según los valores y políticas definidas por la sociedad.

Cabe destacar aquí la integralidad y amplitud del concepto de sector salud, compuesto -por un lado- por la totalidad de conocimientos relativos a la promoción, prevención, atención de la salud, y -por otro- por la totalidad de los recursos y esfuerzos que una sociedad destina a producir nuevos conocimientos, transmitir y aplicar los mismos.

El ámbito de acción del sector salud incluye tanto a los individuos como al medio natural, biológico, social y económico que tienen influencia sobre la salud. Si bien en esta acepción no se incluyen las acciones propias de las poblaciones en su ámbito cultural comunitario y familiar, el sistema de salud debe contemplar en sus actividades la necesaria relación con el sistema social de producción de salud; es decir los conocimientos que surgen de las culturas, creencias y comportamientos de las poblaciones.

De esta visión integral del sector salud destacamos: (a) la indivisible relación de los conocimientos de las ciencias médicas y de las ciencias sociales aplicadas a la salud, así como de las políticas, estrategias, programas y actividades sectoriales, con el objetivo de mejorar la salud de las poblaciones a través de la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación, y (b) la necesaria integración de todos los recursos destinados a la salud de la población

3.- ¿Podría delinear las principales responsabilidades del sector salud?

A partir de la anterior definición del sector salud se debe destacar las siguientes responsabilidades:

(a) La producción de nuevos conocimientos; es decir, el desarrollo de la investigación en las áreas biofisiopatológicas, clínica, epidemiológica social, de las ciencias sociales en su conjunto así como a de sistemas y servicios de salud.

(b) La transmisión de conocimientos sistematizada y organizada a través del saber de las ciencias médicas y de las ciencias sociales relacionadas con la salud en forma integral que comprende las ciencias de la salud, en donde las universidades y centros de estudios y de investigación tienen un rol fundamental en el desarrollo adecuado del sector.

(c) La aplicación de los conocimientos de las ciencias de la salud en el ámbito individual, familiar y colectivo teniendo siempre presentes los valores de equidad y justicia. Dentro de esta responsabilidad pueden identificarse las siguientes áreas de acción:

Abogacía para la salud con equidad: dado que el sector salud ve la pobreza y la injusticia en sus expresiones más crudas (la falta de salud y de atención de la salud) le corresponde abogar por la salud con equidad. El sector salud debe realizar permanentemente estudios epidemiológicos sociales para monitorear las situaciones de inequidad y para llamar la atención sobre las diferencias observables en la situación de salud y de atención de la salud debido a la inequidad social. Esta información debería orientar la definición y aplicación de políticas y estrategias globales de una sociedad hacia la equidad.

Intersectorialidad: deben promoverse políticas, estrategias y acciones intersectoriales para facilitar la equidad en la salud. De esta manera surgen las relaciones activas con todos los sectores de la sociedad para coordinar conocimientos, programas y acciones dirigidos a potenciar y lograr la deseada reorientación de la sociedad hacia situaciones de justicia y equidad. Se trata de los programas intersectoriales para la equidad social.

Entrega de conocimientos a través de servicios de salud: se trata de una responsabilidad central, irrenunciable, directa del sector. Esta área se relaciona con la búsqueda de modelos de atención que respondan a las necesidades de la población tanto en el ámbito individual y familiar como colectivo sin ningún tipo de limitaciones, asegurando cobertura efectiva, atención integral con contenidos de promoción, prevención, diagnóstico y tratamiento, la humanización de la atención, la calidad de los servicios, la eficiencia en la utilización de los recursos sobre la base de redes de atención y el desarrollo de modelos de financiación que contemple los principios de equidad financiera.

Otras responsabilidades del sector salud son:

(d) Utilizar la evidencia en la atención y organización del sector, desarrollando investigaciones aplicadas a los problemas prioritarios. La investigación social y de sistemas de salud viene aportan información de gran utilidad que debe tomarse como referencia en las orientaciones estratégicas y operativas en la organización del sector y para orientar investigaciones locales para la correspondiente adaptación y ajuste.

(e) Rectoría del Estado y descentralización. Dentro del desarrollo de los estados democráticos, el nuevo paradigma sanitario debe contemplar la necesidad de un Estado rector con capacidad de regulación asumiendo la total responsabilidad para la equidad en salud. Además, dicha organización debe contemplar también el desarrollo de una política organizacional y administrativa que promueva la plena participación de la población y la gestión de los recursos a través de una genuina descentralización. La descentralización del Estado debe encontrar en el sector salud un componente fundamental al incorporar la cuestión de la equidad en las agendas locales de desarrollo facilitando una programación y gestión transparente que permita su control y evaluación. El desarrollo de sistemas locales de salud debe considerarse como una de las estrategias fundamentales de un nuevo paradigma sanitario.

(f) Responsabilidad geográfica poblacional: desde su definición conceptual hace ya más de 20 años un sistema local de salud comprende tanto la responsabilidad de la atención integral a las personas como la atención al medio. Dentro de esta estrategia se incluye todo lo relacionado con la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y el concepto de comunidades saludables dentro de un ámbito político administrativo ya sea de nivel provincial o municipal, donde deben confluir en forma ordenada y coordinada todos los conocimientos de las ciencias dedicadas a la salud individual y colectiva.

(g) Programación local participativa: implica requerir a cada sistema local la formulación de programas integrales de atención de la salud colectiva con énfasis en la promoción y prevención con plena participación comunitaria, aceptando su responsabilidad activa frente a las necesidades, con definición de poblaciones en riesgo y asignación de recursos y actividades para enfrentar los problemas de salud. La programación local participativa es otro instrumento hacia la equidad, la participación y la democracia.

(h) La definición de metas de corto plazo: implica definir requisitos mínimos para los contenidos de los programas de salud que deben contemplar no sólo la identificación de la población bajo programa y del ámbito geográfico relacionado sino, además, los objetivos y actividades, así como los recursos necesarios. Todo sistema local debe definir metas a corto plazo con un análisis estratégico permanente que mida coberturas efectivas, la calidad y los resultados esperados. Los paradigmas vigentes se han basado exclusivamente en la definición de metas de largo plazo sobre la base de indicadores globales que ocultan situaciones locales de inequidad evitando además la posibilidad del monitoreo permanente y las necesarias correcciones a los programas del sector.

(i) La organización de redes de atención: Desde el punto de vista de la organización de recursos, un sistema local organizado con una política de coordinación y complementación de sectores y servicios permite utilizar todos los recursos del área ya sean de dependencia estatal como privado o de seguridad social. Esta visión integral exige incorporar al modelo sanitario todos los recursos de la salud, desde los consultorios médicos, odontológicos, los centros y puestos de salud, los hospitales comunitarios, de ámbito rural o de municipal, los establecimientos privados hasta los grandes centros de atención en ámbitos urbanos. Bajo el concepto de red social, las jerarquías que se otorgan a los componentes de la misma se deben basar tanto en la utilización de tecnologías de equipos médicos como de tecnologías sociales. Ello deberá así superar los conceptos vigentes que definen niveles de atención y categorías de servicios basados exclusivamente en tecnologías de equipos.

(j) Atención integral, la calidad y las metas de cobertura efectiva: implica promover la atención integral de la salud y la calidad con base en los componentes de atención accesible, precoz, continua, completa, en equipo, activa, humanizada, participativa, responsable y con evaluación permanente, aceptando que la definición de cobertura no está exclusivamente relacionada con la accesibilidad a los servicios de salud sino que, además, debe contener componentes de calidad que incluye además la seguridad y humanización de la atención.

(k) Autoevaluación participativa, acreditación externa y gestión en salud: Una condición fundamental del nuevo paradigma consiste en el desarrollo de enfoques modernos de la gestión institucional que utilizan estrategias de autoevaluación participativa y acreditación externa, en donde el requerimiento de la equidad y la calidad se hace más visible. Además, el nuevo paradigma debe promover el desarrollo organizacional mediante la definición de planes estratégicos para la equidad y la calidad con metas concretas para su evaluación tanto de los usuarios y la población como de los profesionales de la salud.

(l) Sistemas de información locales sensibles a la evaluación y monitoreo de las inequidades: El desarrollo de sistemas de información locales orientados a la medición del cumplimiento de metas de equidad en salud debe permitir el diagnóstico y monitoreo permanente y a corto plazo de las situaciones de salud de las distintas poblaciones según sus características socioeconómicas y riesgos con la elaboración de indicadores de procesos de gestión, las formas de participación social así como el análisis de coberturas efectivas para cada problema de salud ya sea de atención al medio y a la población utilizando referencias de mapas epidemiológicos. Una medida de los avances hacia la equidad en salud será aquella que identifique para cada país el desarrollo de sistemas locales de salud sobre todo en poblaciones con mayor necesidad que sean capaces de identificar la población y el medio ambiente bajo responsabilidad, definan las prioridades sobre la base de los riesgos, organicen los recursos para la aplicación de los conocimientos integrales de las ciencias de la salud, promuevan la programación participativa y evalúen indicadores de cobertura efectiva y resultados en los niveles de salud.

(m) Modelos de distribución de los recursos y formas de pago: de la misma manera que se debe dar prioridad a las bases éticas de la contribución financiera a la salud, también es necesario analizar las estrategias de aplicación de los fondos, de manera que los mismos contribuyan a la equidad y la calidad de la atención sin introducir restricciones para alcanzar dicho objetivo.

4.- ¿Podría delinear una visión panorámica del estado de la equidad en el acceso y la calidad de las prestaciones a la salud en la Argentina?

La salud es uno de los derechos básicos del ser humano. Si bien mucho se ha escrito y afirmado en reuniones nacionales y convenciones internacionales durante las cinco últimas décadas, hoy debemos reconocer que, lamentablemente, el acceso al ejercicio de ese derecho no se distribuye igualitariamente en la Argentina ni en otros países.

Lograr la equidad y calidad para todos es una responsabilidad social y un desafío sistémico. Es consenso generalizado que existe una insatisfacción por lo hecho para lograr salud, calidad y seguridad para toda la población sin ningún tipo de discriminación.

Los problemas de injusticia se manifiestan en que grandes porcentajes de población sufren las consecuencias negativas de la pobreza, de la falta de acceso a servicios básicos para una vida digna y se ven excluidos de los progresos que pueden brindar la educación y los cuidados de la salud.

Si recordamos la definición de inequidad en salud como la diferencia existente en los niveles de salud y en las formas de atención de la salud de las poblaciones medidas por ubicación geográfica, situación socio-económica, educación, cultura, etnia, raza y forma de financiación de la atención de la salud, los indicadores reflejan que los problemas de inequidad no sólo persisten sino que, aun peor, se han agravado.

Es evidente que existe una crisis tanto en la distribución de oportunidades de los distintos grupos de población como específicamente en los resultados del sector salud. En nuestra opinión, una de las causas de esta crisis está relacionada con los paradigmas utilizados hasta ahora, que han impedido el desarrollo adecuado de las políticas de salud.

Si bien los principios de equidad, justicia y solidaridad están contenidos en la mayoría de los discursos y documentos de política, los modelos de desarrollo destinados a alcanzar esa equidad, solidaridad y justicia no han logrado esos objetivos.

La crisis es de políticas sectoriales y operativas, de un modelo sanitario que impide orientar los programas de salud y las acciones de la sociedad para resolver los graves problemas de inequidad. No se trata sólo de una crisis de las sociedades y de los modelos vigentes de desarrollo, sino también de una crisis interna del propio sector salud.

Por lo tanto, consideramos la urgente necesidad de iniciar una reflexión crítica sobre los paradigmas sanitarios vigentes, su relación con el desarrollo social y, frente a ello, definir las bases conceptuales de un nuevo paradigma que oriente claramente y sin confusiones las definiciones de políticas y estrategias así como la organización sanitaria hacia un modelo que cumpla con el mandato de lograr la equidad en la salud y en la atención de la salud.

Las sociedades no han sido capaces de organizar las oportunidades económicas, educacionales ni sanitarias para resolver las inequidades que son evitables, injustas e inaceptables. En el campo específico del sector salud, si bien los conocimientos de las ciencias médicas continúan su avance, persiste la inequidad en la aplicación de los mismos, tanto por problemas de accesibilidad a los sistemas de salud como en los niveles de calidad de la oferta de servicios de salud y sus resultados.

En nuestra opinión se pueden resumir tres causas principales de esta inercia en la inequidad: (a) Las limitaciones en la teoría: no se utiliza la teoría de la complejidad sistémica social, con mera mención superficial de los conceptos de segmentación y fragmentación sistémica, (b) Como consecuencia, existen limitaciones en la definición de políticas sistémicas para un desarrollo coherente y armónico de los sistemas e instituciones de salud, prescindiéndose de la participación activa de los distintos actores relacionados con la salud, y (c) Como corolario de lo anterior, el financiamiento del Estado para la salud no sólo es insuficiente, sino que involucra excesivos gastos directos del usuario.

En la mayoría de los países la evolución histórica política y administrativa ha sido orientada a positivos procesos de desarrollo democrático que incluye la participación y la descentralización. Esta situación ha llevado a identificar, en la mayoría de los diagnósticos sistémicos. el concepto de fragmentación y/o segmentación como una característica negativa, cuando en realidad y -con base en las teorías de la complejidad- la denominada fragmentación sistémica surge de la composición multi-institucional de los sistemas. Estas diversas instituciones son las que aportan al sistema su potencialidad y riqueza de objetivos.

Es prioritario y perentorio despertar la responsabilidad tanto del Estado Nacional, como de los estados provinciales y municipales, así como de los gobiernos que los administran y también de la sociedad civil, de las Universidades y la ciencia en general, a contribuir a definir políticas orientadas a la salud para todos, así como a dar un marco normativo de ordenamiento del sector, para justificar una solicitud al Estado de aumento del financiamiento solidario para la salud.

El desarrollo de la salud colectiva requiere una visión integral e integradora de todos sus actores. El estudio y aplicación de la teoría de la complejidad debe incluir tanto la salud individual como colectiva, analizando a los sistemas biológicos, antropológicos, psíquico-sociales para la promoción, preservación, atención y cuidado de la salud.

Proponemos la complementación de los paradigmas existentes con la introducción de un paradigma integrador con una nueva lógica de relaciones. Para ello el cambio de nivel de análisis al integrar el conocimiento biológico al conocimiento de la complejidad sistémica requiere una estrategia global.

5.- ¿Cuáles son las condiciones para un debate que permita arribar a un espacio para concertar las acciones necesarias?

Existe un alto grado de consenso en que la salud es un derecho humano básico y en la necesidad de lograr cobertura universal en base al diálogo permanente participativo de todos los actores del estado y de la sociedad civil.

En el campo de la filosofía moral, la economía y el desarrollo se destaca no sólo la necesidad de lograr justicia para todos sino también la importancia de concertar procedimientos efectivos para ese fin.

Como consecuencia, el necesario debate debería realizarse teniendo en cuenta fundamentalmente las necesidades de la población y el balance adecuado de las contribuciones sectoriales, pero también dentro de un marco de conocimientos y estrategias científicas y de reflexión filosófica.

Para este debate le asignamos una responsabilidad fundamental a las ciencias médicas ya sea en su evolución histórica, moral y científica como en su desarrollo teórico y práctico por la salud individual y colectiva.

Observamos además importantes avances en conocimientos relacionados con la promoción de la salud, tecnologías específicas de diagnóstico y tratamiento además de una paulatina mejoría de la situación general de salud medida por indicadores globales de mortalidad, morbilidad y esperanza de vida. Sin embargo, si bien los promedios nacionales marcan macro-tendencias positivas puede esconder graves diferencias en las oportunidades de desarrollo social así como en la situación de salud de grupos poblacionales; es decir falta de equidad social.

Pero a pesar de los éxitos mencionados aún persisten desigualdades en la salud y atención de la salud de grandes sectores de la población. Las metas definidas de salud para todos con cobertura universal no se cumplieron.

Consideramos por lo tanto que la teoría y práctica de la salud pública necesita en forma urgente una revisión crítica de sus políticas y estrategias las que deben orientarse hacia un paradigma para el desarrollo sistémico el que, tomando en cuenta los compromisos morales y los conocimientos de las ciencias de la salud permita completar el “qué hacer” de las declaraciones al “cómo hacerlo” sistémico. Es decir lograr avanzar desde las promesas y declaraciones, de los diagnósticos de los últimos 60 años a cumplir con el desafío de la equidad y calidad para todos.

Para ello entendemos que es necesario completar el desarrollo de la razón moral y la razón científica con una tercera dimensión de la razón que denominamos la razón de la complejidad sistémica social.

De ello se destaca además la necesidad de definir análisis y estrategias de desarrollo específicas de cada una para posibilitar su contribución a los objetivos finales compartidos. Por lo tanto las definiciones de políticas deberán contemplar estrategias de armonización de procesos y actividades, en el marco de una complejidad epistemológica y social.

Algunas características de la complejidad sistémica residen están determinadas por: (a) la “fragmentación” y la “segmentación”, dada por la composición multi-institucional de los sistemas, las cuales representan una potencialidad y riqueza de objetivos, (b) los procesos espontáneos de auto-organización y autoaprendizaje que se originan de las relaciones múltiples en red con el desarrollo de la comunicación, (c) la investigación y la utilización de los sistemas de información y (d) el cumplimiento de estándares para la autoevaluación y autocontrol con el objetivo de contribuir a la homeostasis del sistema y a su ajuste permanente para la armonización de los saberes.

6.- ¿Cómo debería encararse la implementación de la CUS en la Argentina?

Este es el gran desafío. Como ya lo hemos mencionado en muchas oportunidades y publicaciones, la CUS -es decir la salud para todos- debe ejecutarse con la participación de todos los recursos de un país. Ya sean del Estado o privados. La salud para todos debe ejecutarse con todos los actores de la salud. En primer lugar se debe hacer un relevamiento de estos actores y no sólo los de prestación directa sino también los de financiación, formación de recursos humanos, investigación, etc.

Ante todo señalamos que ninguna política o estrategia para el desarrollo sistémico debería combatir ni anular la complejidad, ni definir políticas aisladas o de simplificación que lleguen a limitar el adecuado desarrollo sistémico. Las soluciones parciales de estas políticas aisladas a veces llegan a ocultar o a hacer olvidar la visión sistémica y cuando se repiten por años, se transforman en lo que Lyotard llama “la dictadura del mensaje”.

El desafío consiste en lograr, a través de la autorreflexión, un horizonte de entendimiento de cada subsistema y a partir de allí desarrollar un plano de relaciones sistémicas que pueda ser utilizado por todos los subsistemas y componentes para una reorientación de la energía sistémica hacia principios y objetivos comunes.

Todos los actores –incluidas las instituciones de investigación- se incorporan a procesos de autocontrol y auto-organización y la definición de planes estratégicos de desarrollo a través de la aplicación de protocolos de gestión y protocolos de atención de la salud y la aplicación de los indicadores definidos.

No se trata de un programa político aislado, sino de un paradigma de teoría y ciencia sistémica para la salud. Consiste en el comienzo del desarrollo de un sistema de salud con base científica social. Para ello se utilizan las evidencias que identifican los estándares y los indicadores a utilizar.

Por lo tanto afirmamos que todo modelo de Salud para Todos tiene que responder los a siguientes objetivos:

  1. Respetar las características de complejidad del sistema de salud facilitando la generación de diferentes estrategias para potenciar la contribución de todos los actores, componentes, subsistemas, sistemas asociados, a los objetivos finales del mismo. Para ello debe tenerse en cuenta la historia y el nivel alcanzado por cada actor.
  2. Lograr un acuerdo participativo de todos los actores sobre los principios éticos y los mandatos de la razón moral de la salud y las evidencias de la razón científica, para armonizar todas las actividades promoviendo una actitud de pensamiento relacional hacia la equidad y calidad.
  3. Poner en práctica las denominadas políticas horizontales y verticales en forma simultánea identificando a todos los niveles de gobierno y la sociedad civil, nacional, provincial y local, en todos los sistemas locales, las instituciones de prestación, las redes de servicios, todos los planes y programas, los sistemas de formación de recursos humanos, de investigación y los sistemas de financiación.
  4. Definir y aceptar por consenso los estándares básicos genéricos y específicos en base a los principios y evidencias expresadas en protocolos de acción que actúen como catalizadores para orientar el desarrollo de cada componente sistémico.
  5. Posibilitar el desarrollo de un sistema de información amplio con indicadores institucionales de cumplimiento de estándares e indicadores epidemiológicos nacionales y locales, que midan los riesgos de los determinantes sociales y ambientales de la salud. Por condición de vivienda, geográfico, nivel social económico, educación, situaciones demográficos, riesgos específicos de salud.
  6. Evaluar permanentemente los resultados de la población según los determinantes sociales tanto a nivel global como local al mismo tiempo en base a indicadores que se originan en los niveles locales, en relación a poblaciones en riesgo y actividades y resultados en promoción, prevención y su atención midiendo accesibilidad, cobertura, continuidad y contenidos en base a riesgos y necesidades específicos hasta evaluar los resultados alcanzados.
  7. Evaluar la satisfacción y participación de la familia, del personal de salud y la comunidad.
  8. Facilitar y promover el desarrollo de procesos de autoevaluación autocontrol, y evaluación externa sobre la aplicación y el desarrollo de los estándares definidos.
  9. Promover el desarrollo en cada nivel de intervención tanto en la conducción, programas instituciones y redes locales, la definición de planes estratégicos con identificación de problemas actividades e indicadores para su cumplimiento.
  10. Comunicar ampliamente y periódicamente todos los resultados obtenidos.

En conclusión, todo proyecto de Cobertura Universal de la Salud (CUS) o de Salud para Todos (SPT) debe promover una nueva racionalidad sistémica y una actitud científica social, favoreciendo la comunicación interna y externa entre actores y la población. Se promueve la participación, la autoevaluación y la auto-organización como un proyecto continuo de investigación evaluativa utilizando el poder unificador de la ciencia para contribuir a dar continuidad a este proceso orientado a fortalecer la gobernanza en todos los niveles del gobierno (nacional, provincial y municipal), y en la sociedad civil. También en las instituciones de atención de la salud y en los programas de salud así como en todas las instituciones educacionales, de investigación y de financiamiento.

De esta forma el sistema de salud, en su totalidad inicia un diálogo de acción- evaluación-acción entre todos los actores del sistema y de todos los saberes que lo integran; evolucionando asٟ desde el “yo pienso” cartesiano al “nosotros pensamos” sistémico.


Datos biográficos del Prof. Dr. José María Paganini

El Prof. Dr. José María Paganini tiene 55 años de experiencia en la Salud Pública en la Argentina y en la Salud Internacional. Desde su graduación como Doctor en Medicina en la Universidad Nacional de La Plata en 1961, ha desarrollado toda su carrera profesional en relación a la definición y aplicación de políticas de salud, a la docencia y a la investigación para mejorar la equidad en la salud comunitaria. Luego de ejercer como médico pediatra, en el Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, inició en 1962 una carrera en el campo de la salud colectiva combinando el desarrollo de la práctica sanitaria con la búsqueda de la excelencia en la formación académica. En su capacitación de posgrado obtuvo tres títulos Universitarios: Diplomado en Salud Pública de la Universidad de Buenos Aires (1963); Master of Public Health (1967); Doctor of Public Health (1993) de la Johns Hopkins University School of Public Health, Baltimore USA. Además realizó estudios de posgrado en Desarrollo Económico (Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas 1967) y Estudios Avanzados de Bioética (George Washington University, The Kennedy Institute of Bioethics. WDC USA, 1990).

Es Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia Nacional de Medicina de Colombia (1987). Miembro Correspondiente Nacional de la Academia Nacional de Medicina. Profesor Visitante de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, USA. (1997-2003). Recibió los premios: OPS sobre logros académicos (1994), Fundación Isalud sobre trayectoria profesional (2003), Fundación Konex (2003) y del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- Ministerio de Salud (2012).

En sus funciones internacionales, cooperó directamente con un total de 38 países de la Región de las Américas y, dentro de ellos, en aproximadamente 150 localidades, donde participó en tareas de capacitación dictando clases, seminarios y talleres. Participó en los países del Caribe del Este (1980-83), en el desarrollo de los servicios de salud y de RRHH, y en Colombia (1983-86) en el desarrollo de la investigación de sistemas de salud y como Director de Sistemas de Salud en OPS/OMS, Washington DC (1986-96), promovió, desde los más altos cargos internacionales, la salud comunitaria en países de la región y en otros continentes. Realizó contribuciones para el desarrollo de programas de salud, y en temas de organización, investigación y capacitación de recursos humanos. Entre ellos, la institución y desarrollo técnico de la Libreta Sanitaria Infantil, instrumento sanitario social obligatorio para todos los recién nacidos de la Provincia de Buenos Aires (1964), la organización de la Regionalización Sanitaria en la misma Provincia, el desarrollo de manuales de normas y procedimientos para la descentralización ejecutiva de la gestión en salud, la clasificación, normalización y acreditación hospitalaria. En materia de investigación de servicios de salud, realizó una de las primeras investigaciones sobre calidad y eficiencia del país (A Sonis, Gianatonio, Souilla; 1972). La primera encuesta nacional de salud en Argentina actuando como jefe de proyecto nacional del Estudio Internacional de Utilización de Servicios de Salud (1970) con la coordinación de la OMS y la participación de la Escuela de Salud Pública de Johns Hopkins (K. White) y los países de Canadá, Finlandia, Inglaterra, Estados Unidos, Polonia y Yugoslavia. Realizó aportes en la práctica académica, ejerciendo el cargo de Secretario Técnico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (1968), docente de la Cátedra de Higiene y Medicina Social en la misma Universidad (1963-76) y Coordinador del Programa de Desarrollo de la Enseñanza de la Medicina Preventiva y Social de la Asociación de Facultades de Medicina (AFACIMERA 1965-66) ejecutando la primera Encuesta Nacional de la Enseñanza de la Medicina Preventiva en el país.

Es Investigador de la máxima categoría en la Universidad Nacional de La Plata participando en tutorías y jurados de tesis de investigación en salud, tanto de dicha Universidad como de otras Universidades del país. Contribuyó directamente a la publicación de tres libros sobre Medicina Comunitaria, Administración de Salud y Sistemas Locales de amplia difusión en la Región y de cinco manuales de evaluación de servicios de salud. Manifestó un claro liderazgo para la promoción de la Equidad en salud mundial mediante la creación de la International Society for Equity in Health.

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