Encabezado Boletin
ISSN 2525-040X   

Número 24, Abril de 2018

"Producción Pública de Medicamentos en la Argentina: Propósitos, posibilidades y desafíos"

Entrevista con el Dr. Claudio Ucchino - Director General del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal

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Descriptores: <Argentina> <Medicamentos> <Medicamentos esenciales> <Acceso a la salud> <Laboratorios> <Productos farmacéuticos> <Industria farmacéutica> <Instituciones estatales> <Redes> <Problemas sociales> <Cultura> <Consumo> <Consumidores>

1.- ¿Podríamos comenzar con una caracterización panorámica del rol del profesional farmacéutico?

El farmacéutico es el primer eslabón de la cadena de salud y un componente muy importante del sistema de salud. En muchos casos es el primero que se comunica con el paciente, mientras que en otros, cuando el paciente dispone de una prescripción del médico, debe aconsejarle -dentro de lo indicado por el médico- la mejor opción disponible de acuerdo con sus propias condiciones y posibilidades.

La farmacia es un establecimiento sanitario atendido por un profesional de la salud que -con su matrícula- garantiza la legitimidad, procedencia y origen de los medicamentos que expende; lo que no ocurre cuando se adquieren medicamentos fuera de este lugar seguro y natural, como es el caso de los kioscos, supermercados, etc.

2.- ¿Podría proporcionarnos una visión panorámica acerca de las pautas culturales que afectan el uso de medicamentos, así como de los riesgos que éstas implican?

En primer lugar existe una frecuente confusión sobre los medicamentos de “venta libre”, que no significa que sean de “venta liberalizada” es decir que se adquieran en cualquier lado; solo significa que no requieren una receta médica para su dispensa. Nos habituamos a tomar medicamentos de “venta libre”, por ejemplo una aspirina, con la creencia de que son totalmente inocuos. Si leyéramos los respectivos prospectos, podríamos conocer sus diversas contraindicaciones. La aspirina, tomada en exceso y sin control de un médico o de un profesional farmacéutico, puede desembocar en una úlcera gástrica.

Es fundamental inducir conciencia social acerca de que un medicamento no es una golosina y que no existe ningún medicamento inocuo.

Si bien para la adquisición de medicamentos de “venta libre” no se necesita una prescripción médica, sí se requiere asesoramiento profesional, ya sea del médico o del farmacéutico.

Hace algunos años, desde la Confederación Farmacéutica, realizamos un trabajo de campo para indagar cómo se manejaba la población con un supuesto producto de “venta libre”. Para ello utilizamos stands con promotoras y un personaje vestido del sapo pepe con guardapolvo blanco. Distribuimos los stands en distintos puntos claves de la CABA y del Tigre. En la CABA los ubicamos en el Obelisco, en la calle Florida y en Palermo.

¿Qué encontramos? Que el 95% de la población recibía ese supuesto medicamento (llamado “Nodolen 400”) sin consultar para qué servía ni los posibles efectos adversos. Fíjese lo grave que es esto: si nosotros hubiésemos repartido veneno, hoy toda la Capital estaría contaminada.

Cuando la persona abría el envase del supuesto medicamento, se encontraba con un caramelo junto al siguiente mensaje: “peligro, si esto fuera un medicamento tu vida estaría en riesgo. Adquirí medicamentos solo en farmacias Consulta a tu médico o farmacéutico”.

Una de las conclusiones de ese trabajo de campo fue que la gente confía -infundadamente- en un control por parte del Estado acerca de los productos que se entrega en la vía pública, pero tal control no existe. En cambio, dentro de un establecimiento sanitario -como una farmacia o un hospital- se cuenta con todos los controles de calidad, almacenamiento y conservación, junto con la supervisión y el asesoramiento profesional. Ello garantiza confiabilidad y trazabilidad (seguimiento del medicamento desde la cadena de fabricación hasta que se le entrega al paciente). Fuera de esos ámbitos los medicamentos no son seguros porque su procedencia es de origen ilegal.

En las estadísticas internacionales la Argentina ocupa el tercer lugar de atención en hospitales por el mal uso de medicamentos, superado por el alcoholismo y las drogas de abuso. A veces una persona siente un aparente dolor de estómago y toma un antiespasmódico de “venta libre” (por no nombrar una marca en especial). Pero ese antiespasmódico puede enmascarar un cuadro de apendicitis y conducir a una peritonitis, por lo que el paciente termina en el hospital con riesgo de vida. Ni hablar de un paracetamol (también de “venta libre”) en aquel paciente que desconoce tener una patología hepática y puede desembocar en una cirrosis.

Otro fenómeno socio-cultural asociado es el de la automedicación, cuya difusión avanza cada vez más. En una investigación que hicimos por cuenta de la Confederación en la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba, el 82% de las personas entrevistadas reconoció tomar diariamente -por su cuenta- medicamentos de venta libre, mientras que el 20% de éstas los toma en forma crónica, sin consultar a un médico o a un profesional farmacéutico.

Esto es gravísimo, porque probablemente muchas de esas personas no tengan necesidad de tomar la medicación en forma crónica. Tal como señalamos anteriormente, al hacerlo, se exponen, en el caso de la aspirina, a una úlcera; mientras que el uso crónico del paracetamol puede desembocar en una cirrosis.

Nuestros trabajos indican incluso que, en el caso de medicamentos de “venta libre”, sólo el 37% de las personas los consume por indicación de un médico o de un farmacéutico, mientras que la mayoría lo hace por recomendación de algún familiar, o incluso de gente que no conoce (“tomate esto que te va a hacer bien”).

Esto es gravísimo, y lo es aún más cuando imaginamos –además- lo que puede detonar a nivel salud en la Nación si lo extrapolamos a aquellos productos que se están dispensando fuera del ámbito legal. Se trata de un problema cultural que viene arrastrándose durante varias décadas.

Desde el punto de vista profesional estamos muy preocupados por esta cuestión y hacemos jornadas de concientización. Hicimos una jornada en la Legislatura porteña, con varios legisladores, entidades académicas y las asociaciones de médicos. Y todos coincidimos en que el medicamento seguro tiene que ser dispensado en la farmacia bajo la supervisión del farmacéutico. Hay una ley nacional que así lo dispone, además del sentido común: a nadie se le ocurriría darle a su hijo un antipirético comprado en un lugar donde no se sabe de donde proviene.

Nuestra función es tratar de cambiar ese tipo de conductas y aumentar la accesibilidad a la consulta profesional. Hoy hay 15.000 farmacias, en todo el país, conducidas por profesionales farmacéuticos. Por tanto, no es válida la excusa de no tener un profesional cercano para consultar sobre un medicamento de venta libre o no.

3.- ¿Podría proporcionarnos una visión acerca de los beneficios y riesgos de los genéricos?

La Ley N°25.649, sancionada el 28/08/2002, establece que toda receta y/o prescripción médica u odontológica debe efectuarse expresando el nombre genérico del fármaco, forma farmacéutica, cantidad de unidades por envase y concentración. Establece también que el profesional farmacéutico deberá informar al público sobre todas las marcas comerciales que contengan el mismo principio activo, con la misma cantidad de unidades, forma farmacéutica, concentración, los distintos precios de cada uno de esos productos

Dado que en la Argentina no existe obligación de realizar estudios de bioequivalencia, no se puede comparar exactamente la bioequivalencia entre un producto y otro. El farmacéutico sabe qué productos se pueden reemplazar y cuáles no. Es posible reemplazar, por ejemplo, un antibiótico o un analgésico, pero hay algunos productos puntuales -como los de cardiología- que si el paciente está acostumbrado a tomar una determinada marca, se le recomienda continuar usando ese producto; a menos que haya un faltante estacional del laboratorio.

En un tema como la hipertensión, el paciente puede hasta condicionar psicológicamente el efecto de los medicamentos. Si ve que la pastilla es de un color diferente a la que toma habitualmente y percibe que no le va a hacer efecto, es muy posible que –efectivamente- no le haga efecto.

Lo que tiene que quedar claro es que “todos los medicamentos, ya sea los de marcas más conocidas o los menos conocidos pasan por los mismos controles del Estado a través de la ANMAT (agencia de control de medicamentos y tecnología médica).

4.- ¿Podría proporcionarnos su perspectiva acerca de la Producción Pública de Medicamentos?

Por nuestra parte, no tenemos reparos a la Producción Pública de Medicamentos por parte de laboratorios de dependencia nacional, provincial, municipal, universitaria o de las fuerzas armadas, siempre que se cumplan las siguientes condiciones: (a) que se trate de laboratorios habilitados por la ANMAT, que estén en condiciones de cumplir con toda la normativa vigente en relación a sus respectivas líneas de producción, (b) que se concentren en producir medicamentos para programas públicos estatales y de aquellos que no estén en el mercado o que exhiban problemas de abastecimiento, tales como vacunas y medicamentos para tratar el mal de Chagas, medicamentos huérfanos (es decir, no desarrollados por la industria farmacéutica), y (c) que exista una integración público-privada

En muchos casos la producción pública soluciona los problemas de abastecimiento y evita que se “cartelice” un medicamento a través del precio; es decir puede actuar para regular el precio de determinados productos

Un ejemplo de las diversas acciones que venimos llevando desde el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal es que trabajamos, junto a diputados de varios bloques, en un proyecto de ley para que “la farmacia pueda elaborar repelentes en pequeña escala para evitar sobreprecios y dar accesibilidad a lo largo y ancho del país”. Esto es una prueba de que -con voluntad política y trabajo coordinado- podemos potenciar el acceso a medicamentos o en el caso de los repelentes (dentro de los productos cosméticos),a través de la relación de producción pública-privada, en beneficio de las personas.


Síntesis biográfica del Dr. Claudio Ucchino

Es Director General del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal desde 2016. Fue Presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, así como Presidente del Consejo General (2013/2016), Presidente de la Sección Farmacia (2010/2013) y Consejero en la Sección Farmacia (con tres renovaciones de mandatos). Fue Secretario General de la Confederación Farmacéutica Argentina (2010/2013), Asesor técnico y político para el desarrollo del Proyecto de Ley de Salud (venta exclusiva de medicamentos en farmacias), en la Ciudad de Buenos Aires fue Ejecutor de Políticas Públicas de Atención Primaria de la Salud en Villa Lugano y alrededores. En la actualidad es Consultor permanente en el cuerpo de graduados de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, así como Consultor permanente en el cuerpo de graduados sobre “atención farmacéutica” e incumbencias profesionales farmacéuticas en la Facultad de Medicina de la UBA. Es también Consultor Externo Ad honorem de legisladores de la CABA, habiendo contribuido en la formulación de diversos proyectos de ley presentados; tales como “Regulación de la Actividad Farmacéutica” y “Esterilización Centralizado Hospitalario”. En el Ministerio de Salud de la Nación trabaja -en conjunto con la Secretaría y Subsecretaría de Políticas, Regulación y Fiscalización en proyectos de Uso Racional de Medicamentos y Política Sanitaria de la Nación.

El Dr. Claudio Ucchino mantuvo un diálogo con Luis Sokol, acerca de temáticas análogas, en el Programa Diagnostico & Debate TV del 17/05/2013. Acceda al video haciendo click aquí


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Nota del Editor: El editor no se responsabiliza por los conceptos u opiniones vertidos en las entrevistas, artículos y documentos reseñados en este Boletín, los cuales son de exclusiva responsabilidad de los respectivos entrevistados, autores o colaboradores.

    

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