Encabezado Boletin
ISSN 2525-040X   

Número 24, Abril de 2018

"Producción Pública de Medicamentos en la Argentina: Propósitos, posibilidades y desafíos"

Los medicamentos de PAMI tienen remedio. Por Mario Borini, Ex Titular de Auditoría de PAMI, 19/07/2017

https://es.scribd.com/document/354541645/Los-Medicamentos-de-PAMI-Tienen-Remedio-Mario-Borini-Nota-de-Opinion 

Descriptores: <Argentina> <Seguridad social> <Bienestar social> <Sistemas de previsión social> <Servicios sociales> <Servicios de salud> <Jubilación> <Asistencia a los ancianos> <Industria farmacéutica> <Oligopolios> <Medicamentos> <Medicamentos esenciales> <Compras del gobierno> <Tecnologías sanitarias&> <Gastos sociales> <Contratos públicos> <Fijación de precios> <Listas de precios> <Control de precios> <Convenios comerciales>

El PAMI padece una corrupción estructural que forma parte de casi todas sus gestiones, aun de algunas que los medios consideran habitualmente a salvo. Excede a sus 17 interventores y 6 directores en sus 46 años de existencia, aunque la mayoría de los directores oficiaron -en realidad- de interventores al no funcionar con un Directorio ni haber sido elegidos de acuerdo a la Ley Nacional 19.032 de Creación del Instituto y de sus modificatorias.

Las autoridades se suceden -en promedio- cada 2 años sin que se produzcan cambios de fondo. Si bien los medios de difusión se hacen eco de desvíos de cada gestión anterior, los desvíos informados al público son mucho menores que los ocultos, los cuales son conocidos por algunos afilados que los padecen y por trabajadores de PAMI que -por temor- suelen guardar silencio.

Entre las irregularidades de contratación luce la de provisión de medicamentos, donde sigue vigente el convenio firmado en 1997 con la industria farmacéutica por el luego procesado y condenado Víctor Alderete.

Dicho convenio adolece de muchas y graves falencias, entre las cuales el artículo reseñado enuncia las siguientes:

  1. La Industria farmacéutica es oligopólica en la Argentina. Sólo 20 de los 300 laboratorios facturan el 80% del gasto en medicamentos, 4 entre 450 droguerías concentran el 70% del mercado y el 99% de las ventas se concentra en sólo 4 distribuidoras. Esto podría contribuir a explicar por qué el precio de los medicamentos aumenta por encima de la inflación general.
  2. La contraparte del PAMI es el grupo conformado por las Cámaras de Medicamentos (CAEME, CILFA y COOPERALA), en vez de los laboratorios, droguerías, distribuidoras y farmacias. De tal manera, PAMI -el mayor comprador de medicamentos en la Argentina- contribuye activamente a consolidar el oligopolio que le vende el insumo más caro; un contrasentido desde el vamos.
  3. Dichas Cámaras nuclean y eligen a los laboratorios más afines (que no siempre son los mejores) para proveer medicamentos a los afiliados de PAMI.
  4. Las Cámaras conforman el Vademécum de PAMI en base a específicos por su nombre de fantasía, en vez de medicamentos genéricos como obliga la Ley Nacional 25.649 desde 2002. Existiría aquí un incumplimiento de los deberes de funcionario público -desde 2002- por parte de las máximas autoridades del PAMI hasta hoy, que involucra también a las respectivas autoridades del Ministerio de Salud de la Nación; un asunto digno de ser investigado por una Fiscalía
  5. Se otorgan descuentos del 50%, 80% y 100% a los afiliados, sin racionalidad científica que justifique esas diferencias, dado que los medicamentos estrictamente necesarios deberían ser cubiertos al 100%. Por otra parte, desde la misma industria se reconoce que el pago del 50% por parte de PAMI -en la franja de descuento donde el afiliado paga otro tanto- aporta suficiente utilidad a los laboratorios comerciales, razón de más para liberar del pago a los afiliados
  6. PAMI desmanteló sus áreas de control de medicamentos, de manera que carece de estadísticas propias del consumo real del producto que representa su mayor gasto.
  7. El precio del convenio es político, careciéndose de un cálculo técnico válido que lo avale.
  8. La base del cálculo es el consumo histórico, cuando debería ser la necesidad de los afiliados en función de su situación de salud.
  9. El gasto en medicamentos en la Argentina representa un 30% del gasto total en salud, lo que supera sustancialmente la proporción que se da en países de la Región y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que incluye a Chile y México en un conjunto de 35 países mayormente europeos
  10. La Argentina dispone de 39 laboratorios públicos (estatales) distribuidos en 17 Provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero PAMI no los contrata, renunciando así a precios mucho más bajos que los que paga por el Convenio. La única excepción es la del Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba, porque produce factores exclusivos contra las fallas de coagulación
  11. Dada la incapacidad de control de PAMI, el convenio descansa en que la Industria sea la que “controle procesos tendientes a contraer gastos que se salen de madre”, tal como reza el último acuerdo. De esta manera la Comisión de Seguimiento del convenio está subordinada a datos de consumo que le provee su contraparte, la Industria
  12. Si se incluyen los medicamentos que -por excepción- se autorizan por fuera del convenio, el gasto total del rubro llega a un tercio del gasto total de PAMI que para 2017 está presupuestado en $120 mil millones
  13. La Industria obtiene un importante ahorro con la Ley de Genéricos, ya que los afiliados optan por desembolsar menos dinero con los genéricos que les ofrece el farmacéutico en vez de utilizar la receta con descuento del Vademécum PAMI, o bien por comprar genéricos en kioscos que hoy expenden sin receta el 13% de medicamentos que se consumen en la Argentina. Estos ahorros se suman a los medicamentos recetados que los afiliados no retiran.
  14. El convenio no es administrado por PAMI, sino por la ACE-PAMI, una agrupación con sede en Buenos Aires para la Administración del Sistema de Provisión y Dispensa de Medicamentos a afiliados del PAMI. Cabe señalar aquí que la ACE es compartida por PAMI con la Industria a la que debería controlar.

El recientemente designado Director Ejecutivo de PAMI, Sergio Cassinotti, rescindió el convenio que había sido renovado en febrero de 2017 por su predecesor, Carlos Regazzoni, para quien “durante 10 años se montó una estructura de robo sistemático al PAMI”, aludiendo así a las gestiones de Graciela Ocaña y Luciano Di Césare (diario Los Andes, Mendoza, 4/05/2017).

Finalmente, Cassinotti firmó el pasado 28/06/2017 un “puente financiero” con las mismas Cámaras, prorrogando el convenio por 3 meses con un ahorro potencial de $300 millones mensuales, pero garantizando que pagará a la Industria la diferencia que exista en el consumo. ¿Quién informará el consumo? Nada menos que la Industria, sin que el PAMI pueda verificar el dato.

Está claro que, pese al sobreprecio y demás anomalías históricas, las condiciones estructurales del convenio permanecen en pie. PAMI acumula una deuda de $4.500 millones por año con la Industria, dato que ésta usó para forzar la prórroga y que forma parte del déficit de $11.000 millones anuales del PAMI.

El actual Director Ejecutivo no parece responder al modelo de funcionario coherente con el sector público y la seguridad social. Dirigió una empresa de medicina prepaga –Accord- durante 11 años, entre 2002-2013, y fue Director Ejecutivo de la Cámara de Droguerías y Distribuidoras Especializadas (CADDE) desde su creación en 2014.

Con tales antecedentes, cabe prever que -para este funcionario- representará un auténtico desafío poner en caja el afán comercial de las Cámaras de la Industria Farmacéutica. Tal desafío se percibe como aún mayor cuando se toma en cuenta la advertencia de la Asociación de Profesionales del IOMA (APIOMA), a través de un comunicado, expresando que el referido funcionario no investigó la corrupción y amparó los manejos discrecionales de esa Obra Social de la Provincia de Buenos Aires (en el cargo que dejó para venir a PAMI) dando “continuidad a contratos millonarios con la industria farmacéutica”. Se trata del mismo gran problema que ahora tendría que solucionar en PAMI, como si no tuviera un conflicto de intereses.

PAMI ha sido una institución señera en programas de atención para los mayores. Ha remediado carencias graves del sistema de salud y trascendido las fronteras del país. La pregunta sería: si el balance estratégico es desfavorable frente a los particularismos de adentro y de afuera de la institución, ¿Tiene hoy PAMI la autonomía política suficiente para cambiar la historia a favor de la salud de todos?

Reseñó e Indizado por JLT

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Nota del Editor: El editor no se responsabiliza por los conceptos u opiniones vertidos en las entrevistas, artículos y documentos reseñados en este Boletín, los cuales son de exclusiva responsabilidad de los respectivos entrevistados, autores o colaboradores.

    

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