Newsletter DPT Nro. 29

ISSN 2618-236X

Septiembre / 2018

Factores contextuales

Reseña de la exposición de la Dra. Cristina Garmendia Mendizábal (*) sobre “Salud y Biotecnologías” 15/06/2018

Reseñamos aquí la exposición de la Dra. Cristina Garmendia Mendizábal sobre “Salud y Biotecnologías” adoptando los siguientes ejes temáticos: (a) innovación, (b) transiciones, y (c) profesión y universidad.

(a) Innovación

La expositora conceptualiza a la innovación como “todo cambio basado en conocimiento que genera valor“. Ello significa que, para que haya innovación, deben darse conjuntamente los tres componentes: cambio, conocimiento y valor.

Cuando ejercemos tradiciones es posible que tengamos conocimiento y valor, pero no cambio; por tanto no hay innovación. Cuando producimos cambios que generan valor, pero por casualidad más que como fruto del conocimiento, estamos en el campo de la “serendipia”, no de la innovación. Cuando promovemos un cambio que no genera valor, estamos en el campo de la “ocurrencia”, no de la innovación.

Hace 20 años se hablaba de la “innovación” como cuestión de conveniencia, mientras que hoy se la trata como una cuestión de supervivencia. Con base en el imperativo de la innovación, la industria farmacéutica está pasando de un modelo centrado en el laboratorio a un modelo donde los laboratorios están distribuidos en el mundo para captar qué está pasando y ubicar oportunamente a sus firmas –por ejemplo, mediante acuerdos de investigación- donde se está descubriendo lo más interesante. A partir de ello, invierten o co-invierten en lo más promisorio; nuevos medios de diagnóstico, nuevos tratamientos, nuevos dispositivos, nuevos materiales, tecnologías de información y comunicaciones, que –en conjunto- están configurando una nueva manera de hacer medicina.

Los medicamentos “blockbuster” (que generan súper ventas) llegan en cada vez menos tiempo a vender más de 1000 millones de dólares al año, pero cada vez es más corta su supremacía en el mercado, porque otros los desplazan, con creciente rapidez, por supuestas ventajas clínicas (efectividad), económicas (eficiencia), o humanísticas (calidad de vida).

Por otra parte está cambiando la influencia de los poderes tradicionales. Mientras los médicos, proveedores y empresas farmacéuticas fueron tradicionalmente los grandes influenciadores, hoy son los pacientes, consumidores y otros actores quienes están irrumpiendo con creciente fuerza, cohesión y poder de influencia.

(b) Transiciones

Posteriormente señaló que estamos obligados a observar las grandes transiciones que se están dando a gran escala, así como a analizar cómo impactan en nuestras vidas y en cada sector en particular. Al respecto destacó las siguientes transiciones:

 

i. De lo analógico a lo digital: Si bien sabemos que el ámbito digital va a ser importantísimo, es fundamental ponderar el alcance y relevancia de sus impactos. Hay aplicaciones, como las vinculadas con enfermedades masivas (por ejemplo, diabetes) que pueden generar aumentos sustanciales en calidad de vida y eficiencia.

ii. De lo lineal a lo circular: Venimos de un modelo lineal de extracción de materias primas, producción, consumo y desecho; el cual resulta insostenible desde el punto de vista medioambiental. Se impone así la perentoriedad de impulsar una economía circular (del reciclaje, de la reutilización, del uso eficiente de los recursos). En materia de salud habrá grandes oportunidades asociadas a modelos más eficientes y seguros.

iii. De lo tangible a lo intangible: En un mundo digital abierto, menos burocrático y más eficiente, se asignará creciente valor a la capacidad, formación y talento de las personas; la reputación; la disposición innovadora, el software y los datos. Se trata de activos intangibles que serán cada vez más valorados.

iv. El futuro del empleo (una transición con impacto incierto): No podemos aún prever, por ejemplo, cuál será el impacto de la automatización y la inteligencia artificial sobre el empleo. Seguramente se crearán nuevos empleos, pero también habrá cierta destrucción de empleo que afectará particularmente a personas que no estén suficientemente formadas como para trabajar en un mundo digital.

(c) Profesión y Universidad

Durante los próximos años habrá una transformación sustancial en la profesión médica, traccionada seguramente por la “medicina basada en la evidencia”, la “medicina genómica y de precisión”, la “medicina traslacional” y la informatización. Los algoritmos van a entrar de lleno en todas y cada una de las especialidades profesionales.

Por su parte, la educación y la formación se constituirán en la primera política de cada país, en la política económica más importante.

Como consecuencia, la Universidad estará presente para siempre en nuestras vidas; dado que concurriremos a sus espacios reiteradamente. Por su parte, la Universidad tendrá que pensar cómo puede personalizar o individualizar los itinerarios formativos para satisfacer las necesidades de cada concurrente.

Pero la Universidad no sólo será un sitio al que concurriremos asiduamente a lo largo de nuestras vidas. También deberá estar alerta y presente –al igual que los laboratorios de farma- allí donde se está descubriendo y desarrollando lo más interesante. La Universidad deberá estar presente en las empresas y en las instituciones, escuchando los retos y desafíos de quienes enfrentan situaciones problemáticas. Y fundamentalmente dando respuesta, porque en un mundo con tantísima información ya no es tan importante el conocimiento, sino la capacidad para aprender y generar respuestas sustentadas en el conocimiento.

Pero si la Universidad procura dejar huella con sus desarrollos tecnológicos, tiene que saber cómo es el mundo en el que se van a desarrollar sus alumnos y egresados, y cuáles son los grandes desafíos.

Por ejemplo, la superespecialización que hemos cultivado como aproximación pedagógica, y que hasta ahora dio buenos resultados, no resulta sostenible en un mundo 4.0. Si uno forma a un hijo de manera superespecializada, lo condena a ser sustituido por un algoritmo, ya que los compartimentos estancos y superespecializados constituyen el nicho natural de la inteligencia artificial.

Lo que es seguro es que no existe un algoritmo ni un robot con inteligencia general. No parece que, por el momento, las máquinas vayan a superarnos en las capacidades que nos hacen humanos, como la empatía, la capacidad de conversar, de negociar, de llegar a acuerdos, de añadir valor, de aprender de los demás. Todo esto se tiene enseñar y se tiene que entrenar en el sistema educativo desde la más temprana edad.

Si continuamos impulsando el modelo de superespecialización y de formación en unas cuantas disciplinas, estaremos comprometiendo doblemente el futuro de nuestros hijos. Primero porque serán sustituidos y relegados por algoritmos. Y segundo, y más importante, porque estará comprometida su integridad, ya que hoy es necesario saber de ética, de economía, de política; saber en qué liga estamos jugando y cómo son los cambios en este mundo.

(*) Presidente de la Fundación COTEC. Fue ministra de Ciencia e Innovación del Gobierno de España durante la IX legislatura

Video de la exposición de la Dra. Cristina Garmendia Mendizábal sobre Salud y Biotecnología

Texto completo de la exposición de la Dra. Cristina Garmendia Mendizábal sobre Salud y Biotecnología