Newsletter DPT Nro. 95/97 - Abril/Junio

ISSN 2618-236X

Abril-Junio / 2024

NOTICIAS DE INTERES GENERAL

Lucha contra enfermedades trasmitidas por mosquitos

¿Combatir contra los mosquitos o contra los patógenos que trasmiten?

En la lucha contra las enfermedades trasmitidas por mosquitos (tales como Dengue, Zika, Chikungunya, Malaria, Fiebre amarilla, y otras) se manifiestan hoy fundadas inquietudes con relación a propuestas para erradicarlos (*). Se señala, por ejemplo que, si se eliminara al mosquito Aedes aegypti, los patógenos mutarían para sobrevivir en otras especies y podrían resultar aún más nocivos y letales. Por otra parte, al editar el ADN del mosquito, podrían provocarse alteraciones con consecuencias impredecibles. Para encarar las referidas inquietudes, esta reseña comprende tres artículos. El primero (1) se refiere al combate contra los mosquitos y los riesgos de su erradicación. El segundo (2) trata sobre mosquitos macho provistos de un gen que evita que sus crías hembras lleguen a la fase de reproducción. El tercero (3) señala ciertas especies de bacterias que podrían ayudar a luchar contra los patógenos trasmitidos por mosquitos

(*) Ver también las siguientes noticias publicadas en el Newsletter DPT:

 

“Combate a insectos nocivos mediante el uso de radiaciones ionizantes”. Newsletter DPT Nº 86. Julio 2023

“Combate a insectos perjudiciales mediante el uso de técnicas nucleares y genómicas” Newsletter DPT Nº 66. Noviembre 2021

“Hacia la erradicación de la Malaria: Ingeniería genética en mosquitos para difundir genes antimalaria” Newsletter DPT Nº 62. Julio 2021

“Bioingenieras argentinas proponen un método para eliminar huevos de Aedes aegypti a través de vapor de agua” Newsletter DPT Nº 60. Mayo 2021

“Biolarvicida desarrollado por el INTA para combatir al mosquito Aedes aegypti: Disponibilidad de licencias de producción y comercialización” Newsletter DPT Nº 52. Septiembre 2020

1.- Primer artículo: El combate contra los mosquitos y los riesgos de su erradicación (1.1.) (1.2.)

Entrevista de SINC a Timothy C. Winegard, profesor de la Universidad Colorado Mesa (EE UU), autor del libro “El mosquito: historia de la lucha de la humanidad contra su depredador más letal”. Señala Winegard que el mosquito surgió hace 190 millones de años y exhibe una notable capacidad adaptativa, evolutiva y expansiva. En la actualidad, hay 3.700 especies en el planeta y sólo unas 100 trasmiten patógenos. Sólo pican las hembras, dado que necesitan nuestra sangre para que sus larvas nazcan, crezcan y maduren. Nuestra arrogancia antropocéntrica minimizó la importancia del mosquito, que acompañó a la humanidad desde sus orígenes, reconfigurándola sucesivamente mucho más que cualquier otro animal en el planeta: provocó la muerte de la mitad de todos los seres humanos que habitaron el planeta, y hoy causan entre 700.000 y un millón de muertes anuales en todo el mundo.

A través de las enfermedades que transmite, el mosquito determinó el resultado de innumerables guerras, propició el apogeo y caída de imperios, paralizó y arrasó economías; mientras que aun hoy siembra sufrimiento y preocupación. La huella del mosquito está presente en campañas militares como las de Alejandro Magno, las invasiones al Imperio Romano, la Guerra civil en EE.UU., entre muchas otras. En el siglo V a.C. las tropas invasoras persas fueron diezmadas por la malaria al querer conquistar Grecia, permitiendo el florecimiento de la filosofía, la ciencia y el arte. Durante cientos de años, los pantanos que rodeaban Roma, hogar de legiones de mosquitos trasmisores de malaria, detuvieron los avances de cartagineses, visigodos, hunos y vándalos. Sin embargo, desde el siglo II, brotes de esta enfermedad terminaron debilitando el propio Imperio romano, abriendo las puertas a distintas invasiones. Siglos más tarde, en 1944, los nazis volvieron a inundar deliberadamente los Pantanos Pontinos que flanquean la región de Anzio para reintroducir los mosquitos de la malaria como arma biológica contra las fuerzas aliadas que avanzaban sobre Roma. Pero también los soldados alemanes cayeron enfermos. A finales del siglo XVII, Escocia estaba saliendo de una hambruna. Para fortalecer su economía, los escoceses idearon un plan para crear una colonia en Panamá, “Nueva Caledonia”, un centro de comercio capaz de conectar al Pacífico con el Atlántico. Enviaron miles de colonos e invirtieron gran parte de su riqueza en lo que se conoció como “Plan Darién”. Pero todos sus sueños resultaron destrozados por la fiebre amarilla y la malaria. Como resultado, la colonia fracasó y se hundió toda esa inversión escocesa, dejando al país en quiebra y con una enorme deuda. Inglaterra se ofreció a pagar las deudas si Escocia le entregaba su soberanía y era anexada. Así, gracias a los mosquitos, nació Gran Bretaña.

Nuestro conocimiento sobre el papel del mosquito en la trasmisión de patógenos es relativamente reciente. La teoría de los gérmenes despegó en el siglo XIX con Louis Pasteur, Robert Koch y Joseph Lister. Pero recién en la década de 1890 pudo develarse el rol del mosquito como vector. En 1897, Ronald Ross, un médico inglés del Servicio Médico Indio, demostró que el mosquito Anopheles era el vector del parásito de la malaria. Lo hizo al mismo tiempo que el médico y zoólogo italiano Giovanni Grassi demostraba la trasmisión en voluntarios humanos sanos. Más tarde, en 1901, el estadounidense Walter Reed confirmó que la fiebre amarilla era trasmitida por el mosquito Aedes aegypti. Ya lo había propuesto en 1881 el médico cubano Carlos Finlay, quien fue desairado e ignorado por sus pares. Hasta entonces, la teoría miasmática sostenía que las fiebres se difundían a través de ambientes fétidos (la misma palabra “malaria” proviene de la expresión “mal aire”, en italiano). Resulta curioso que hace sólo 130 años que conocemos al vector de enfermedades que aquejan a la humanidad desde sus orígenes, y que aún estemos intentando combatir -sin éxito- contra el mosquito y los patógenos que trasmite. Ambos adversarios evolucionan muy rápido, se adaptan y desarrollan resistencia contra insecticidas y fármacos, que quedan en permanente rezago. Los recientes avances en vacunas son auspiciosos, así como la liberación de mosquitos Aedes aegypti infectados con la bacteria Wolbachia, cuyas crías nacen siendo incapaces de trasmitir enfermedades. Por otra parte, resultan inquietantes algunas propuestas para erradicar a los mosquitos a través de la edición genética. Manipular el proceso natural de un ecosistema o de un animal específico puede tener potenciales ramificaciones sumamente peligrosas: “Es como jugar a la ruleta rusa”. …

Debido al aumento de las temperaturas y de las precipitaciones globales, los mosquitos portadores de enfermedades han ampliado su alcance geográfico. Se están viendo casos de dengue, chikungunya y malaria en países y zonas que hasta ahora no las sufrían. Cabe prever que, en los próximos años, podría manifestarse un notable cambio en las prioridades de investigación y financiamiento para combatir contra estos patógenos y sus vectores. La situación del dengue en América Latina es sumamente preocupante, dado que los mosquitos sobreviven en lugares donde no lo hacían antes y la temporada de mosquitos se ha extendido notablemente. Entre las enfermedades virales trasmitidas por mosquitos, el dengue es la más prevalente, ampliamente distribuida y de más rápida propagación a nivel mundial. Aproximadamente, la mitad de la población mundial -más de 4.500 millones de personas- está en riesgo de contraerla, y no estamos preparados para combatir semejante endemia. Concluye destacando que, aun cuando los mosquitos ocasionan gran inquietud, sufrimiento y mortalidad, los necesitamos porque cumplen funciones primordiales en las redes alimentarias, son grandes polinizadores y parte integrante de diversos ecosistemas.

2.- Segundo artículo: Cómo son y cómo actúan los mosquitos inhibidores vitales de crías hembras (2.1.) (2.2.) (2.3.)

Una práctica para combatir a los mosquitos que trasmiten enfermedades consiste en criar y liberar ejemplares macho modificados genéticamente para que sus descendientes hembras no puedan alcanzar la vida adulta y reproducirse. Esta polémica estrategia es desarrollada por Oxitec, una compañía financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates, en un ambicioso plan para el control de los Aedes aegypti. Esta estrategia ya fue probada durante 2021 en Brasil donde, según datos registrados, la población de esos mosquitos se redujo en un 95% en apenas 13 semanas. Por tratarse únicamente de machos, los mosquitos liberados no pican, no trasmiten enfermedades, y prácticamente no resultan molestos para los humanos. Su accionar es muy simple: su gen modificado extingue a las crías hembra antes de que puedan reproducirse. En tanto, las crías macho heredan el gen y sostienen la tarea en el tiempo, lo que resulta en una disminución de la población general. Las proyecciones indican que, en pocas generaciones, ya no habría mosquitos trasmisores de enfermedades, ya que las hembras (que requieren sangre) no llegarán a la fase reproductiva.

3.- Tercer artículo: Una bacteria podría ayudar a luchar contra los patógenos trasmitidos por mosquitos (3)

Un equipo de la Universidad de Tsinghua (en China) que investiga los intestinos de los mosquitos locales, identificó una bacteria que desactiva los virus del dengue y el Zika antes de que puedan infectar a los insectos. Aunque el estudio se halla en una fase inicial, allana el camino para estudiar el efecto de la bacteria en la trasmisión de enfermedades. Hace unos 15 años, los investigadores descubrieron que otra bacteria, la Wolbachia, reduce la capacidad de los insectos para trasmitir el dengue, entre otros virus. Tras diversas pruebas de campo exitosas, Wolbachia se utiliza hoy para ayudar a controlar el dengue en más de una docena de países. El equipo chino inició una búsqueda de microbios que, como Wolbachia, podrían ayudar a controlar la enfermedad desde el interior del mosquito. Se centraron en la provincia de Yunnan, partes de la cual estaban infestadas por mosquitos tigre asiáticos (Aedes albopictus), una especie que puede trasmitir los virus del dengue y el Zika. Los miembros del equipo atraparon a los mosquitos con aspiradores portátiles. En el laboratorio, identificaron 55 especies de bacterias en los intestinos de estos insectos. Para ver si alguna tenía propiedades antivirales, trataron a A. albopictus con antibióticos para diezmar los microbios intestinales existentes. Luego, los alimentaron con especies bacterianas individuales más una ración de sangre humana con el virus del dengue. Un grupo de control recibió antibióticos y virus, pero no bacterias. Les llamó la atención una especie del género Rosenbergiella, que se encuentra a menudo en el néctar de las flores. Los mosquitos -debido a esa bacteria- denominada Rosenbergiella_YN46, tenían significativamente menos probabilidades que los controles de tener virus detectables una semana después. Los investigadores replicaron el efecto en el mosquito A. aegypti, que es el otro principal propagador del dengue. Rosenbergiella_YN46 también obstaculizó el virus Zika en ambas especies y frustró la infección en mosquitos A. albopictus que picaron a ratones infectados con dengue. Los investigadores atribuyeron el efecto a una enzima secretada por la bacteria que acidifica el intestino, aparentemente deformando las proteínas que los virus necesitan para invadir las células de los insectos. Finalmente, el equipo dejó que mosquitos A. albopictus capturados en la naturaleza pusieran huevos en charcos de agua enriquecidos con Rosenbergiella_YN46. En este escenario más realista, las larvas y los adultos terminaron con la bacteria en sus intestinos y resultaron menos susceptibles a la infección por dengue que los mosquitos criados con agua sin Rosenbergiella.

Si bien el estudio no llega a demostrar definitivamente que se puede bloquear la trasmisión del dengue a las personas, los investigadores reunieron un caso muy interesante de que esta bacteria podría usarse potencialmente para controlar virus. De hecho, es posible que ese control ya esté ocurriendo en la naturaleza. En partes de Yunnan donde el dengue es poco común, el equipo encontró muchos mosquitos que albergaban Rosenbergiella_YN46, mientras que estaba casi ausente en áreas endémicas de dengue. Antes de difundir la bacteria más ampliamente, los investigadores deben establecer si afecta a otros insectos y cómo interactúa con otros microbios, incluida Wolbachia, que, a diferencia de Rosenbergiella, reside dentro de las células. El equipo planea probar ovitrampas (recipientes de agua donde los mosquitos ponen huevos) con Rosenbergiella_YN46 en aldeas de Yunnan, y rastrear la incidencia del dengue en las comunidades locales. También se prevé identificar plantas que contengan la bacteria. Si resulta que los mosquitos silvestres contraen Rosenbergiella YN46 a través del néctar, podrían cultivar las plantas en regiones plagadas de dengue para tratar de reducir la trasmisión.

Referencias:

(1.1.) “Si no causaran tanto sufrimiento, quizás admiraríamos a los mosquitos: entrevista con Timothy Winegard” Por Federico Kukso. Agencia SINC. 19/4/2024

(1.2.) Reseña del libro: Timothy E. Winergard.”The Mosqsuito. A Human History of our Deadliest Predator”.New York: Dutton, 2019, 496 p. ISBN: 9781524743437 (Reseña de Nicolás Fernán Rey, Universidad del Salvador)

(2.1.) Cómo son los mosquitos asesinos: la extraña estrategia de Bill Gates para controlar la transmisión de enfermedades: Una empresa financiada por Bill Gates trabaja en mosquitos modificados genéticamente para evitar enfermedades” El Destape. 25 Abril 2022

(2.2.) Oxitec: Mosquitos trasgénicos. Video (30/07/2023)

(2.3.) “Oxitec” modifica genéticamente mosquitos para su control (13/07/2021)

(3) “Bacteria found in mosquito guts could help scientists fight dengue, Zika: Newly identified microbe disables the viruses before they can infect the insects, potentially reducing disease transmission in people” By Catherine Offord. Science. Epidemiology. A version of this story appeared in Science, Vol 384, Issue 6693.18 Apr 2024. DOI: 10.1126/science.zx3pz3t